Y los Viernes: Primera Encarnacion

Ilustración egipcia del proceso de reencarnación

A petición de varios amigos, publicare los Viernes, posts seleccionados de la primera encarnación de este Web Log, de los cuales conservo puntillosamente el formato original. Será una especie de columna semanal que llamare: Primera Encarnación. En lo posible tratare de que las selecciones estén relacionadas con la serie que me ocupa, es decir, la cibernética; la cual tiene como fin crear y recopilar discusión científico-filosófica acerca del Universo como una maquina de información, con nosotros los seres humanos como unidades de información dentro de ese Todo.


Titulo: Historia de los Universales
Fecha de primera publicación: circa 2005.

En nuestra continuada búsqueda de un esquema que nos permita interpretar los datos experimentales de la mecánica quántica, nos hemos topado con la proposición de John von Neuman, la cual expresa que es la conciencia la que colapsa la función de onda. Sin embargo, para los fisicos adeptos a lo cartesiano, las implicaciones idealistas de la mecánica quántica son muy difíciles de entretener. En este sentido, exploremos los caminos del idealismo para hacernos una idea de si la implicación metafísica de von Neuman pudiera ser la solución para las paradojas que enfrentamos al tratar de hacer efectiva la teoría quántica.

Para empezar, seria oportuno hablar de los universales. Debemos advertir que los universales son un nido de problemas correlacionados que recorren los más diversos dominios; desde la psicología cognoscitiva, pasando por la epistemología y terminando en la ontología. El problema, envuelve como pensamos, como llegamos a saber y cuales son las realidades que han de ser conocidas.

Los universales en la antigüedad

Como siempre los primeros en pensar en estos temas fueron los griegos (al menos esa es la tradición que los occidentales guardamos con celo). Heraclito, dijo: nunca introducimos nuestro pie dos veces en el mismo río, comenzando una discusión que se extiende hasta nuestros días y nos ocupa precisamente hoy. Heraclito también sugirió que mediante la imposición de nombres para las cosas (describir la realidad) hacemos un esfuerzo vano por detener el flujo de la realidad. Para Platón, el intelecto puede contemplar el mismo río un número indefinido de veces, dado que un río es una idea, una forma que permanece invariante en el tiempo. Platón establece una división entre el mundo sensorio y el mundo del intelecto. Sobre el primero solo se pueden tener opiniones, sobre el segundo se puede tener conocimiento completo. Una bella alegoría que ilumina este concepto, es la alegoría de la caverna (además muy satisfactoria desde el punto de vista estético).

Aun el flujo Heracliteano es una forma y como tal: intemporal. En su inmortal dialogo Parmenides, Platón explora las paradojas que surgen del hecho de abstraer un concepto tan elusivo como lo es el aparente flujo del tiempo (como merece este tema un post aparte.)
En suma, para Platón, el mundo material es un espejo imperfecto de una realidad trascendente (es nuestra percepción de la misma la que lo hace imperfecto). El estudiante de Platón, Aristóteles estuvo en desacuerdo con ambos, su maestro y Heraclito; Aristóteles, convirtió las formas de Platón en las causas formales: los planos implícitos en todas las cosas materiales.

El problema en la edad media

Boetio en su obra La consolidación de la filosofía, tradujo el pensamiento de Aristóteles y preservo así el pensamiento aristotélico para la cristiandad. Aun cuando los expertos están de acuerdo con que el Islam preservo en mayor profundidad los conocimientos de Aristóteles; prueba de ello es extraída de las obras preservadas en las bibliotecas de Toledo en España, efecto secundario de la dominación mora. Por su parte, Santo Tomas de Aquino, trato de reconciliar la filosofía aristotélica con la fe cristiana. En su Ente y la Esencia, Santo Tomas reinstala la visión de Aristóteles acerca los universales. Según Santo Tomas el Absoluto posee una naturaleza dual que se manifiesta en las cosas materiales y en el espíritu. El Absoluto crea la diversidad en ambos planos de existencia.

En las cercanías de la explosión renacentista, William de Ockham mantenía que cualquier entidad que no fuese necesaria para la explicación de los fenómenos, debería ser descartada. De aquí el termino la hojilla de Ocham, que se usa al formular teorías o modelos del mundo físico.

Tiempos modernos

George Berkeley un nominalista extremo, nunca creyó en la posibilidad del pensamiento generalizado como un hecho psicológico. En su ejemplo del triangulo el mismo presenta propiedades matemáticas inequívocas y absolutas, según Berkeley, no existe tal cosa como la imagen de un triangulo y los pensamientos genéricos o formas ni siquiera se corresponden con los pensamientos. El nominalismo berlkeliano critica inclusive la existencia de la materia.

En el periodo de los avances logrados por Newton, la discusión se centro en las propiedades primarias y secundarias: siendo las primarias medidas físicas tales como tamaño, posición y momento, mientras que las secundarias seria color y sonido. Según Berkeley, eso era tan fútil como tratar de hablar de la triangularidad de un triangulo.

John Stuart Mills sugirió que la posición de Berkeley era insostenible; mediante la idea de que pudiera existir una inconciencia temporal la cual consistiría en la momentánea perdida de atención en ciertos atributos particulares de un objeto, mientras el sujeto se concentra en la forma universal inherente a ese mismo objeto.

El lógico y pragmatista estadounidense Charles Pierce, pensaba que si existe algún hecho mental que funcione en la practica de la forma como debería hacerlo un universal, entonces esa hecho mental seria automáticamente una forma universal. Pierce sostenía como un asunto de ontología, lo que el llamo otredad; las formas mas generales del universo son realidades fuera de la esfera de la mente.

Contemporáneos

En la actualidad contemporánea, sobresale Roger Penrose, matemático británico, quien sostiene que la verdad matemática es absoluta y eterna y no esta basada en criterios de la mente, tal cual como lo sostuvo Platón muchos siglos atrás.

Nuestra abstracción de un río pudiera ser mas real que el rumor violento de sus aguas, amenazando botarnos del kayak en cualquier momento.

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