Si los cambian, que los cambien, pero con razón

En lo que respecta al cambio de los símbolos patrios, no me deja de causar gracia la manera insólita como ha sido manejado el tema en el país. Pienso que un debate histórico serio y que involucrase a todos los venezolanos con intereses y conocimiento profundo de la historia, pudo ser la mejor forma de introducir los cambios propuestos. Aun cuando no estoy de acuerdo con dichos cambios, algún merito histórico tienen y valía la pena indagar sobre su validez y relevancia. Por supuesto, un debate no debería ser garantía de aprobación, pues en esta materia (el legislativo, si es que existe), debió ser cauto en extremo y mas bien lento en el accionar. Oh, aun estoy dormido y creí estar hablando de Suiza (no somos suizos, dijo alguien por allí).

De vuelta a la realidad, descubro que hoy no estoy de humor, a veces ocho estrellas ya son demasiado. Por tanto, quiero decir algo sobre relativismo y filosofía moral, pues creo que es relevante para revelar la debilidad en las razones que los legisladores y demás oficialistas aducen para defender su posición acerca de los cambios.

Fue Spinoza quien modernamente avanzo la idea de que cualesquiera cosa que alguien desee, aparece como bueno a los ojos de ese alguien, como consecuencia de haberlo deseado en primer lugar. Lo que sea que deseemos, así lo llamaremos bueno. Lo bueno, decía Spinoza, no es más que el nombre asociado a los objetos que deseamos. Les apreciamos por buenos, porque los deseamos y no a la inversa.

A menos que se pruebe que Spinoza esta equivocado, no hay manera de escapar al subjetivismo y al relativismo, que sigue inexplicablemente a la identificación del Bien, con aquello que es deseado de modo consciente o que se piensa explícitamente que es deseable. Debido a que los deseos y opiniones acerca de lo que es deseable, varían de persona a persona, y cambian de tiempo en tiempo, el juicio acerca de si alguna cosa es o no buena, se mantiene en el reino de lo subjetivo, siendo relativo al tiempo y las circunstancias.

Si bien es cierto que, tanto Spinoza como Epicuro antes de el, y Mill después de el, propusieron teorías éticas en las cuales algunos bienes se proponían como mas altos o mejores que los demás, no por este o aquel individuo, sino por todos y cada uno de los seres humanos, bajo cualquier circunstancia, los mismos no proponen en sus teorías éticas o filosofías morales, bases adecuadas para establecer la verdad de tales proposiciones.

Existen bases firmes y adecuadas para la proposición y defensa de una filosofía moral, pero primero hay que encarar ataques más serios a la misma así como a la legitimidad del conocimiento genuino, como contraste a la mera opinión. Me encomiendo la tarea de comentar en post aparte, algunos aspectos de la objeción de Hume al establecimiento de una verdad objetiva y a la filosofía moral.

Mientras tanto, me refugiare en la Cabala para tratar de entender el porque del numero ocho en mi vida y ahora, por lo que parece, en la vida de Venezuela.

Technorati : Errores Filosóficos, Filosofía Moral, Valores Morales

One Response to Si los cambian, que los cambien, pero con razón

  1. Carlos Larrasecas says:

    Caray, caray, si no lo seremos ( digo suizos)

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