Excursiones por el capitalismo: La locura de los tulipanes

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Nada mas fascinante que aterrizar en Schiphol, y observar los hermosos tulipanes que nos reciben jubilosos (acaso el jubilo este en nuestros corazones) a Holanda. Ámsterdam, esa bella ciudad, a la cual jure retirarme algún dia, se extiende rumorosa mas allá y a la misma nos dirigimos, no como destino final (muy a mi pesar) sino como un descanso de tres días, antes de continuar hacia Albión.

Cuantas veces no hemos observado extasiados los campos de tulipanes, sin saber la tragicómica historia relacionada con la especulación de los mercados que se encuentra detrás de ellos. La locura del tulipán fue una de las más espectaculares fiebres de oro, refiriéndose a esquemas para hacerse rico fácil y rápidamente, que hayan existido jamás. Sus excesos se hacen aun mas vividos cuando recordamos que ocurrió en la vieja Holanda, a principios del siglo diecisiete.

Los eventos que conducirían a esta locura especulativa, se pusieron en movimiento en el año de 1593, cuando un recientemente nombrado profesor de Botánica, llevo a Leiden una inusual colección de de plantas originarias de Turquía. Los holandeses estaban fascinados con esta nueva adición al jardín—pero no con el precio que pedía el profesor, quien esperaba vender los bulbos a un alto precio con enorme ganancia.

Una noche, un ladrón entro en la casa del profesor y se robo los bulbos, los que fueron vendidos subsecuentemente a muy bajo precio en el mercado pero con enorme ganancia debido al volumen. En la siguiente década al robo de los bulbos, el tulipán se convirtió en una adición al jardín holandés, tan popular como cara. Muchas de estas flores sucumbían a un virus denominado mosaico.

Fue esta enfermedad la que ayudo a disparar la especulación en los bulbos de tulipán. El virus causaba que los pétalos desarrollaran franjas de colores contrastantes o flamas. Los holandeses valuaban extremadamente estos bulbos infectados. En corto tiempo, el gusto popular dictaría que lo mas extravagante el bulbo, mayor su costo. Lentamente la tulipomania se apodero del espíritu holandés.

Al principio, los mercaderes, simplemente, trataban de predecir la tendencia mas popular para el siguiente año, muy parecido a como quienes manufacturan vestidos tratan de predecir el gusto del publico. También, los mercaderes adquirirían un sobre inventario para así anticipar una subida en los precios.

Los precios de los bulbos empezaron a subir de manera inusitada. A medida que subían de precio, mas y mas personas les veían como buena inversión. En los últimos años de la locura del tulipán, que duraría aproximadamente de 1634 a 1637, la gente haría trueque de hasta sus pertenencias personales, joyas, tierras y muebles, para obtener los preciados bulbos que les harían más ricos.

En Enero de 1637, en la vera de un incremento de hasta veinte veces su valor original, el precio de los bulbos fue seguido por un decaimiento general en los precios. Como ocurre en todas las locuras especulativas, los precios llegaron a estar tan altos, que algunas personas decidieron que era prudente vender sus bulbos. Rápidamente, otros siguieron esta tendencia y muy pronto, como una bola de nieve cuesta abajo, la deflación en el precio de los bulbos creció a una razón incontrolable, no haría falta mucho tiempo para que cundiera el pánico general.

Los ministros del gobierno, corrieron apresurados, haciendo declaraciones oficiales que aseguraban que no existía ninguna razón para que el precio de los bulbos tendiera a la baja, nadie escucho. Los financistas se fueron a la banca rota y se negaron a honrar sus obligaciones. Un plan del gobierno para comprar todos los bulbos al diez por ciento de su valor se frustro cuando el precio de los bulbos cayó por debajo de esa marca. Los precios de los bulbos continuaron su declinación, hasta llegar el punto que no valían más que una cebolla común.

¿Y que paso con los que vendieron a tiempo? Al final, también fueron tragados por la locura de los tulipanes. El capitulo final de esta extravagante historia, es que el impacto generado por el boom y colapso del mercado de los tulipanes, fue seguido por una depresión prolongada en Holanda. Nadie se salvo.

¿Alguna lección contenida en esta historia?

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